La CNTE cobra, pero en Jalisco la Sección 47 ni aparece

La CNTE cobra, pero en Jalisco la Sección 47 ni aparece

Soy maestro de secundaria en Jalisco. Llevo más de 20 años trabajando en escuelas públicas, desde Tonalá hasta el sur del estado, pasando por zonas donde dar clase es un acto de resistencia diaria. Y no, no pertenezco a la CNTE, ni me identifico con la Sección 47 del SNTE, ese sindicato que, en teoría, debía defendernos… pero que en los hechos ha demostrado una pasividad vergonzosa.

Ahora resulta que la CNTE, tras veinte días de plantones y bloqueos, logró que el gobierno federal aprobara un decreto para reducir la edad de jubilación de burócratas afiliados al ISSSTE. Los que cotizan en ese régimen y no migraron a una Afore podrán retirarse desde los 53 años, sin importar el impacto financiero que eso tenga en las pensiones del futuro. Mientras tanto, millones de trabajadores seguimos esperando que alguien nos voltee a ver.

En Jalisco, lo que vemos con rabia y desilusión es que la Sección 47 del SNTE —el sindicato oficialista que debería representarnos— ha sido completamente irrelevante. No hubo defensa, no hubo voz, no hubo propuesta. Ni siquiera una posición clara frente al decreto que beneficia a unos cuantos y deja en el olvido al resto. Se han dedicado a entregar mochilas en eventos oficiales, a tomarse fotos en desayunos con funcionarios y a presumir gestiones mínimas que no cambian nada en el aula.

Lo cierto es que los trabajadores de la educación en Jalisco estamos solos. Los pocos logros son producto de esfuerzos personales, de resistir en condiciones adversas. La Sección 47 lleva años pactando en lo oscurito, privilegiando a un puñado de dirigentes vitalicios y olvidando que su obligación es pelear por todos, no acomodarse en el presupuesto.

El decreto reciente es una muestra más de que quien grita más, gana más. Pero no todos queremos vivir de presionar con marchas. Algunos creemos todavía en la educación, en preparar clase, en acompañar a los alumnos. Mientras la CNTE paraliza y negocia, y la Sección 47 calla y se acomoda, miles de nosotros seguimos cargando con grupos de más de 40 alumnos, con aulas sin ventilación, con materiales que compramos de nuestro bolsillo.

Yo tengo 44 años. Trabajo desde los 22. Y sé que con este sistema no alcanzaré una pensión digna si todo el dinero se destina a los que hoy se jubilan sin haber cotizado lo suficiente. El ISSSTE está siendo saqueado, pero el gobierno aplaude, y el sindicato oficial se acomoda. ¿Quién habla por nosotros?

Los maestros no somos una masa uniforme. Hay quienes luchan de verdad por mejorar el sistema, y hay quienes lo exprimen hasta vaciarlo. Hoy, más que nunca, necesitamos que se escuche a los docentes que no hacen ruido, pero sí historia en el aula. A los que no toman casetas, pero sí sostienen escuelas.

Y necesitamos que la Sección 47 deje de ser un cascarón burocrático para convertirse en un sindicato que sirva. Porque si no cambia, si no despierta, si sigue en su letargo institucional, no quedará nada por representar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *